La fachada se articula en cuatro órdenes,
cuyas alturas no se corresponden con los pisos interiores. Los tres
órdenes inferiores los forman 80 arcos sobre pilastras, y con
semicolumnas adosadas que soportan un entablamento puramente decorativo. El cuarto lo forma una pared ciega, con pilastras adosadas, y ventanas en uno de cada dos vanos.
Respecto a los aspectos estéticos vemos la combinación de arco y dintel y la superposición de órdenes toscano, jónico y corintio. El último piso tiene un estilo indefinido que fue catalogado en el siglo XVI como compuesto.
Era corriente superponer estilos diferentes en pisos sucesivos, pero no
era habitual hacer edificios con cuatro órdenes superpuestos. Las
comunicaciones entre cada piso se realizaban a través de escaleras y
galerías concéntricas.
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